miércoles, 25 de agosto de 2010

Mi amigo el Graffiti


Este año ha sido una suerte de espacio en el que he tenido acceso a nuevas experiencias. Descubrí lo fenomenal de la música Indie, la locura popular del Pop Art y la reactivación de un nuevo tipo de creatividad dentro de mi, de lo cual hablaré en otro post. En fin, este proceso ha sido genial ya que me ha llevado a una de las manifestaciones artísticas más lejanas de lo que consideraría mi "confort zone": el Graffiti. La sensación de liberación y de rompimiento con el establishment es lo que resumo en presionar esa pequeña válvula conocida como Cap y estampar todas las imágenes que se me ocurren, ya sea pequeños monstrencos que representan a mis miedos o la deformada silueta de mi seudónimo. Sumado a la ya liberadora sensación de pintar está otra "cara" de esta expresión, que es la de darle vida a la incertidumbre e impersonalidad de la ciudad, especialmente una tan fría y oscura como Lima. Ver esas pequeñas formas emanar vida a los muros en los que se encuentran me parece extraordinario. Esto, sin pensarlo, hace agradable mis viajes en el caótico tráfico que caracteriza mi "querida" ciudad. Y, a pesar de que aún estoy comenzando en este arte, ya siento que a pasado a formar parte indispensable de mi vida diaria, aunque siempre haya estado ahí(inconscientemente).

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